Prensa FCA. 17.12.17.- Este domingo se conmemoran los 187 años del fallecimiento del libertador Simón Bolívar, quien muerió en 1830 en la hacienda San Pedro Alejandrino, ubicada en la ciudad Santa Marta Colombia. Cuyos restos mortales se encuentra en el Panteón Nacional en Caracas, Venezuela.

Durante el transcurso de su vida, Bolívar, quien nació en Caracas  el 24 de julio de 1783, fue un destacado militar, estratega, político y fundador de la República de Venezuela, Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia.

El Libertador Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco, fue el cuarto hijo de  Juan Vicente Bolívar y Ponte y de doña María de la Concepción Palacios.

Bolívar queda huérfano a los nueve años. Su padre murió en 1786 y su madre lo cría hasta 1792, fecha en la que fallece. Su cuidado, queda en gran parte, en manos de la Negra Matea de Bolívar, una esclava que le perteneció a la familia Bolívar.

Bolívar fue educado por ilustres venezolanos como el pedagogo Simón Rodríguez, con quien entrelaza un fuerte lazo de amistad. También fue influenciado por el periodista José Antonio Negrete y Andrés Bello, ilustre hombres de las letras.

A los 14 años comienza su carrera militar al inscribirse en el Batallón Miliciano de Blancos de los Valles del Aragua, luego en 1799 viaja a la ciudad de Madrid, España, para ampliar sus estudios.

En España conoce a María Teresa del Toro, con quien contrae matrimonio y retorna a Venezuela en 1802, un año después su cónyuge muere.

Su gesta independentista se enfocó en la integración de los pueblos de América Latina bajo una sola república, denominada la Gran Colombia, instalada jurídicamente en 1821 que integraba Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela.

La llegada de Simón Bolívar a Santa Marta obedece a un desvío no programado en su itinerario de viaje en el cual debió llegar a Cartagena de Indias, pero debido a un agravamiento de su estado de salud su séquito se vio obligado a realizar una pausa en Santa Marta para no empeorar el ya delicado estado del Libertador.

A su llegada en horas de la noche el general fue recibido de manera cordial por la población local, actitud que generó grata impresión en su séquito, dado que había rumores de que los lugareños tenían aversión al Libertador. Allí, luego de ser presentados por el general colombiano Mariano Montilla, el Libertador tuvo la oportunidad de conocer a quien sería su médico de cabecera, el cirujano de guerra colombiano nacido en Normandía, Francia, Alejandro Próspero Révérend.

Luego de mantener una conversación en francés con el galeno, el Libertador le transmitió las buenas referencias que tenía de él, y que pese a ser bastante reticente a la medicina confiaba en que sería su nuevo médico, quien era trece años menor, el encargado de propiciar una pronta mejoría mediante el uso de todo el conocimiento y tratamientos médicos disponibles en la zona y la época.

La descripción precisa del estado de salud del Libertador se ve ricamente detallada en los boletines médicos de Alejandro Próspero Révérend, los cuales aumentan en número desde la madrugada del 16 de diciembre y la luctuosa mañana del 17 de diciembre de 1830, en ellos refleja el progresivo debilitamiento del Libertador llegando a la conclusión de muerte inminente en próximas horas, a los 47 años de edad.