Prensa FCA / Clara Guédez – Abel Goncalves – En la comunidad cristiana específicamente, partiendo de los años 1192 y 1258, se celebra la fiesta del Corpus Christi de la Iglesia católica, realizada en varios rincones del mundo, la cual se lleva a cabo 60 días después del domingo de resurrección.

Al ritmo de tambores, danza y color, la representación de la lucha del bien sobre el mal es ejecutada por nuestros Diablos Danzantes de Venezuela. Cada Corpus Christi, los promeseros salen desde sus cofradías recorriendo las calles venezolanas hasta culminar en la iglesia, para rendirse ante el Santísimo Sacramento.

Los Diablos Danzantes de Yare, con su indumentaria roja característica y máscaras de gran tamaño, representan las fiestas en el estado Miranda; cinco cofradías representan a las costas del estado Aragua: Chuao, Ocumare de la Costa, Turiamo, Cuyagua y Cata; los Diablos Danzantes de Naiguatá y los Diablos Danzantes de Tinaquillo, en Vargas y Cojedes respectivamente; las cofradías de Patanemo y San Millán, en Carabobo, y los Diablos danzantes de San Rafael de Orituco, en Guárico, son las once cofradías que están distribuidas en todo el territorio nacional, para engalanar cada año la celebración de la eucaristía cristiana.

Nuestro Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, declarado así por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), desde el año 2012, rinde culto hoy a nuestras creencias.

La Fundación Casa del Artista y su presidente Roberto Messuti, se unen al júbilo que embarga al pueblo venezolano por la reivindicación que da el Gobierno Bolivariano a su acervo cultural y patrimonial.