Prensa FCA / Luis Miguel Hernández –  La ciudad de Coro vio nacer a quien se convertiría en el Cantor del Pueblo un 31 de octubre de 1941. A 77 años de su natalicio, la Fundación Casa del Artista (FCA) se une a la celebración que todo el país conmemora por la inspiración y legado de lucha que forjó Alí Primera en las calles, con su pasión y rebeldía por las causas justas.

El futuro artista dio sus primeros pasos dentro de la música en la península de Paraguaná, guiado por la destreza de su tío al tocar el cuatro venezolano. Desde entonces, comienza su camino de formación y se traslada a Caracas para completar estudios de bachillerato, tras culminar esta etapa en 1964, ingresa a la Universidad Central de Venezuela (UCV) para cursar estudios de Química.

Allí comienza su camino dentro del Partido Comunista de Venezuela (PCV) y se inicia formalmente en su carrera como cantante y compositor, primero lo realiza como una afinidad y, posteriormente, se dedica a tiempo completo a construir su formación como cantante; con sus letras de libertad se proyecta como la voz de Latinoamérica, interpretando sus primeras canciones: Humanidad y No basta rezar, canciones que lo dan a conocer y en donde plasma la vida y la fuerza del pueblo humilde que lucha desde las trincheras de las causas sociales.

El trovador del pueblo continua su preparación y en esta oportunidad se traslada a Rumania, por una beca que le otorgó el PCV, y emprende estudios de Ingeniería de Petróleo; logra diversas intervenciones interpretando sus temas en lugares donde valoraban su trabajo.

Luego de grabar su primer disco en Alemania, titulado Gente de mi tierra, regresa al país sin culminar la carrera, asegurando que no les daría su esfuerzo a las compañías petroleras trasnacionales. Dentro de este período de tiempo, engendra a sus hijas María Fernanda y María Ángela, con la sueca Tarja Osenius.

Con el impulso de su carrera artística, también inicia su lucha política, acciones que lo marcaron y fue objeto de un veto por parte de los medios de comunicación; por lo cual decide fundar su propio sello discográfico denominado Cigarrón, a través del cual garantiza y promociona sus discos que contenían su malcriadez.

La FCA, de manera perenne, sigue el camino de la conciencia y la canción necesaria, como el poeta Alí Primera aseguraba, con su legado dejó sembrada la rebeldía y la militancia.