Prensa FCA. 18.10.17.- El 18 de octubre de 1945 fue derrocado el general Isaías Medina Angarita. Según Manuel Caballero, un pronunciamiento militar clásico, con el apoyo de unos pocos civiles, dio al trasto con el gobierno de Medina, quien se negó a enfrentar el alzamiento para evitar un mayor baño de sangre.

El distanciamiento de Medina con el sector militar acostumbrado a degustar las mieles del poder le generó la oposición de varios elementos dentro de la estructura castrense, entre ellos, la figura de Marcos Evangelista Pérez Jiménez.

Ya cercano el final de su período, el general Medina en conjunto con el resto de actores políticos que hacían vida en el país habían acordado la candidatura presidencial de consenso para el siguiente período presidencial, durante el cual se convocaría a su vez a elecciones presidenciales directas. Sin embargo, el hombre de consenso, Diogénes Escalante, quedó incapacitado para asumir tan importante rol, debido a una enfermedad que le ocasionó la pérdida de sus facultades mentales.

Ese hecho detonó el desmoronamiento del régimen de Medina. Los militares descontentos que ya conspiraban abiertamente, aprovecharon la circunstancia y lograron captar el apoyo de la alta dirigencia del Acción Democrática, ante la imposibilidad de restituir el consenso para la candidatura presidencial, luego de quedar descartado Escalante.

El Partido Democrático Nacional (PDN) de corte Medinista acordó postular de forma unilateral a Ángel Biaggini, por su parte el expresidente López Contreras también lanzó su candidatura, con altas probabilidades de ser la ganadora, tomando en cuenta que la elección sería realizada por el mismo Congreso vigente durante el régimen de Gómez.

La inestabilidad política reinante, debido a la falta de respuesta del gobierno de Medina aceleró el devenir de los hechos. El golpe se adelantó, luego de una delación y el presidente Medina acordó entregar el poder. A las pocas horas fue instaurada una Junta Cívico Militar, presidida por Rómulo Betancourt.