Prensa FCA. 2.11.2017.- Tal día como hoy, pero el año 1980, murió el pintor y dramaturgo venezolano, César Rengifo, quien utilizó la pintura y el teatro para reflejar la justicia social.

Este destacado venezolano, nació el 14 de mayo de 1915 en Caracas, Venezuela. Cursó estudios en la Academia de Bellas Artes entre 1930 y 1935. En 1936, cuando Rómulo Gallegos se desempeñaba como ministro de educación, consiguió una beca para especializarse en pedagogía de las artes plásticas en Santiago de Chile. Luego de eso, viajó a Ciudad de México para inscribirse en la Academia de San Carlos, donde estudia las técnicas del muralismo de 1937 a 1938.

Regresa al país y realiza actividades como periodista y en 1952 funda el grupo de teatro Máscaras a la vez que desempeñó una extensa labor pedagógica y escribió alrededor de 40 piezas teatrales.

En 1954 obtuve el Premio Nacional de Pintura. Ya para el periodo de 1955 y 1956 realizó el vasto mural en mosaico Amalivaca, que narra el mito caribe de la creación del mundo y el cual se halla en la plaza Diego Ibarra, en Caracas. En su gestión como editor de la Cultura de la Universidad de los Andes, Fundó en 1959 la Escuela de Artes Plásticas de Mérida.

En 1989, sus obrar completas fueron recogidas y publicadas en ocho tomos por parte de la Universidad de Los Andes. En 1995 su viuda Ángela Carrillo donó a la Biblioteca Nacional algunos de las obras originales escritas por Rengifo.

A través de la pintura y el teatro Rengifo, intentó establecer una profunda conexión entre el sentido de las imágenes simbólica y el fondo de la realidad del destino y la identidad venezolana, así como sus frustraciones y esperanzas.